lunes, 25 de agosto de 2008

La Mussara. La Misteriosa "Villa del 6"

Tal vez seas de los que les gusta hacer de vez en cuando una excursión por el campo en busca de aire puro, contacto con la naturaleza y un sitio tranquilo donde respirar paz. Normalmente a la vuelta de tus excursiones has conseguido tan codiciados regalos de la tierra, pero ten cuidado, puede que en alguna de tus escapadas campestres no regreses nunca.
Esto es lo que le ha sucedido a mas de un pobre incauto que ha cruzado la invisible frontera que separa el ahora abandonado pueblo de La Mussara de la misteriosa y enigmática Villa del Seis, sobrecogedor nombre para un pueblo fantasma que solo existe en el delirio de algunos y por desgracia para el desfortunio de otros pocos desdichados, que un día osaron perturbar sus etéreos parajes para fundirse por siempre con ellos, en la nada del tiempo.

Desde que se tiene recuerdo se cuentan historias de personas desaparecidas en sus alrededores, misteriosamente cubiertos a menudo de una estremecedora niebla, para nunca mas volver. No se sabe si lograron acceder a ese oculto pueblecito que tal vez permanezca tan ignorante de nuestra existencia como nosotros de la suya. O tal vez no.


La Mussara es actualmente un pueblo abandonado y olvidado en mitad del bosque.
Sus últimos habitantes decidieron abandonar sus casas y tierras definitivamente en 1959. Fue un proceso de agonía lenta, de goteo de personas que iban abandonando un pueblo que jamás tuvo agua corriente, luz artificial, médico ni asfaltado en sus calles. El único leve signo de tenue vitalidad de la zona fue la construcción, en los años 20, de un refugio de montaña, edificio que todavía se mantiene en pie en la zona más elevada del pueblo.
Y es que el paraje y sus habitantes, cual si el desfortunio les acompañase de la mano, nunca tuvo una agradable aceptación entre las gentes de los alrededores, rechazo que se hace evidente leyendo las letras de coplillas como la siguiente, dedicada a las gentes del pueblo:
"Madre, si marido me dais, no me lo deis de La Mussara, que allí siempre hay niebla, y la tierra no me agrada"

Normalmente uno podría apoyarse en la idea de que todo esto puede sustentarse argumentando que son leyendas populares, pequeños cuentos de los mas viejos del lugar, parte del folclore del que son tan ricos los pueblos de nuestra geografía, pero la duda nos surge cuando ocurren hechos como los que os relato a continuación, en la actualidad y que misteriosamente parecen apoyar las ancestrales y supersticiosas historias de los lugareños.

Entre lo que se cuenta de boca en boca se pueden oír diversas historias, como aquella que afirma que en 1995, un ingeniero alemán que trabajaba por esa zona, desapareció por completo durante tres horas. Luego volvió a aparecer sin recordar nada en absoluto.
Un asustado chico que se aventuro a pasar ahí la noche con sus amigos explica que se hallaban descansando en una de las casas abandonadas cuando, en torno a la media noche, le alertó oír cascos de caballos procedentes de la iglesia de San Isidro, además. Fue para allá y lo que vio no lo olvidará nunca: divisó dos seres semitransparentes ataviados con lo que parecían túnicas, pero en el interior había cuatro o cinco más y vio como movían algunas piedras. Esos seres pasaron muy cerca de él pero, aunque intentó hablarles,lo ignoraron por completo. Tan misteriosamente como habían aparecido, desaparecieron igualmente entre la oscuridad del momento.

Otra joven chica apoya la experiencia de perdida y desorientación relatada por tantos que se aventuran en el lugar:
"Íbamos una tarde a La Mussara mi prima Rosa y yo y te aseguro que aquello fue como una película de terror. Pasamos mucho miedo. La verdad es que estas montañas de color ceniza impresionan mucho, con un atardecer tan sombrío como había aquel día. Pero vamos que estuvimos perdidos una hora con el coche. Íbamos por las curvas para arriba, para abajo..."

Pero sin duda alguna, el caso mas impactante, con mas repercusión, desgraciadamente para sus protagonistas, real y probado, y a día de hoy sin la mas mínima respuesta es el vivido y acaecido por un grupo de amigos que inocentemente se adentraron donde quizás no debían.

Transcurría el mes de Octubre de 1991 cuando Enrique Martinez Ortíz se fue con tres de sus amigos a una apacible excursión a los alrededores de La Mussara, en búsqueda de espárragos y robellones, con los que seguro preparar una buena merienda. Todo estaba bien organizado, y el grupo de amigos conocía muy bien el lugar, ya que era habitual en ellos la batida por esos lugares para recoger setas, así que se les mostraba imposible cualquier tipo de incidencia y mucho menos que uno de ellos se perdiese.
En uno de esos paseos Antonio, uno de los chicos, iba hablando con Antonio tranquílamente, cuando se dio cuenta que a una pregunta suya no le contestaba, giró alrededor suyo y sorprendentemente se dio cuenta de que no había ni rastro de su amigo, había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos, cosa que se le ofrecía como imposible, debido al lugar en el que se encontraban, y mucho menos aun de un segundo a otro.

El miedo y la expectación se apoderó del grupo que busco por todos sitios a su compañero, sin hallarlo por ningún sitio, lo único que encontraron en su lugar era la cesta que portaba con los robellones, que había quedado ahí como prueba de su presencia, sin ser acompañada por ningún ruido, palabra, ni hipotética petición de ayuda.
Desde entonces ya han pasado 17 años, gente de los pueblos que esa misma noche realizo batidas sin descanso, escaladores, perros adiestrados, detectores térmicos, un destacamento de 200 soldados que barrio completamente la zona... e incluso videntes, hallan hallado la mas mínima pista o rastro de su paradero. Para complicar aun mas el suceso, durante estos agotadores y angustiosos días los perros tan bien adiestrados perdían cualquier tipo de rastro y se desorientaban, los aparatos eléctricos no detectaban nada y parecían dejar de funcionar.... Nada ni nadie fue capaz de llegar a ningún resultado.
Enrique, un hombre completamente feliz y sin ningún tipo de problema, se esfumo para siempre de nuestra realidad, dejando tras de si toda su vida y sus pertenencias, tal vez sin pensar que sin saberlo e inocente y temerariamente estaban buscando setas demasiado cerca de la masía en la que se encuentra una misteriosa piedra, una piedra que aseguran que marca los limites y es la puerta de acceso a Villa del Seis.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Blogger news