jueves, 5 de junio de 2008

Hitler También Pintaba Cuadros

La historia recordará por siempre a Adolf Hitler como uno de los mayores genocidas que ha tenido la desgracia de gestar y conocer nuestro mundo, dándonos el mas claro ejemplo de lo que la ambición de poder puede originar en el ser humano, hasta convertirlo en un gran demente.
Se ha hablado mucho de las razones que le pudieron llevar hasta donde llegó, sin que ninguna de ellas llegue a afianzarse como la única y mas segura, ya que probablemente fueron varios aspectos los que desencadenaron toda aquella locura, lo que si se sabe es que uno de los factores predominantes que debieron de hacer mella en la personalidad de Hitler fue la mala relación que mantenía con su padre, y que el mismo plasmo en su libro "Mein Kampf".
Alois Hitler, como se llamaba su padre, se sentía muy orgulloso de su puesto de funcionario como agente de aduanas, por lo que quería que su hijo siguiese sus pasos, pero la opinión del por aquel entonces niño era completamente contaría, ya que su mayor sueño era convertirse en pintor.


Se cuenta que de pequeño, Hitler era bastante inteligente, pero tenia que lidiar esta cualidad con sus cambios repentinos, así que terminó por abandonar sus estudios sin haber conseguido ningún titulo, sin embargo nunca abandonaría su sueño de convertirse en un artista, por lo que en 1907, a los 18 años, presento varias de sus obras a la Academia de Bellas Artes de Viena, con la esperanza de poder matricularse en ella. Para desgracia y frustración suya su anhelo se vio cortado drásticamente con una sencilla y simple respuesta por parte de los académicos: "Prueba de dibujos insatisfactoria, no ha sido admitido". ¿Mala decisión, no? ¿Que hubiese ocurrido si realmente hubiese logrado acceder a ella? ¿Hubiese cambiado la historia? La de guiños absurdos que a veces nos depara el destino, sin embargo capaces de hacer temblar los cimientos de toda una sociedad.










Poco tiempo después e inmerso en una evidente pobreza, Hitler decidió dedicarse profesionalmente a su deseo de toda la vida, pero no como el hubiese soñado, sino pintando postales, podríamos decir más en plan cadena junto con Reinhold Hanisch, un vagabundo amigo suyo, lo que le daba el dinero justo y necesario para poder mantenerse. Sin embargo, la inestable personalidad de Hitler, junto con su poca constancia y tendencia a vaguear conllevó al abandono de su amigo, llevando a Hitler a ubicarse de manera independiente, pintando para empresas comercializadoras de cuadros a manera industrial (como esos normalmente de gusto dudoso que puedes encontrar en el "Carreful" o el Hipercor) y decorando muebles.
Este nuevo enfoque le permitió vivir por un tiempo mas o menos cómodamente hasta que su traslado a Alemania le hizo establecerse como artista independiente, vendiendo el mismo sus propios cuadros y haciendo encargos particulares, que curiosamente y al contrario de la opinión de los académicos de Viena, gozaban de buena aceptación entre sus compradores, que apreciaban en el una notable habilidad.

Tiempo mas tarde, la Primera Guerra Mundial trastocaría el camino de Adolfito, haciéndole abandonar por siempre de manera profesional su carrera como pintor por otra que dejaría más adelante una huella mas profunda, pero también mas dolorosa en la humanidad. Los historiadores y expertos creían que dejando al lado algunos bocetos que realizo durante su pertenencia en el ejercito Hitler jamás volvió a dibujar, pero hace poco tiempo unos dibujos encontrados ocultos detrás de una de sus pinturas han hecho que se replanteasen esta hipótesis.










Corría el principio de este año cuando William Hakvaag, director de un museo noruego dedicado a la Segunda Guerra Mundial, compro por solo 200€ en una subasta una pintura atribuida a Adolf Hitler. La sorpresa acaecería al desmontar parte del cuadro, ya que afirma que ocultas tras el lienzo aparecieron cuatro curiosas laminas en las que aparecían dibujos de los enanitos de Blancanieves, todos firmados con las iniciales "A.H" y otro de Pinocho.
Se sabe gracias al diario de Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen, que Hitler poseía su copia particular de la película de Blancanieves, la cual adoraba, lo que nadie podía imaginar es esta sorprendente afición del dictador nazi de dibujar personajes tan particularmente inocentes e infantiles como pueden ser los de Disney.
Ante la duda de una posible falsificación y para corroborar su autenticidad la televisión noruega pidió la presencia del historiador especializado en arte Tommy Sorbo y éste confirmó, en principio, que el papel utilizado es bastante antiguo y que las iniciales con mucha seguridad podrían provenir de Hitler.

Dejando aparte esta pequeña excepción Hitler se especializo principalmente en paisajes y en escenas callejeras, en las que era evidente su también interés por la arquitectura, sin embargo, nunca abandonaría su estilo rígidamente tradicional, sin sentirse afectado por las corrientes modernas emergentes. Además de sus pinturas, entre sus creaciones también podemos encontrar, firmados por él, proyectos urbanísticos de ciudades, edificios, diseños de muebles e incluso varios desnudos femeninos, eso si, las figuras humanas no era su fuerte, dibujándolas torpemente, y aunque los resultados eran competentes resultaban un poco mediocres.
Un critico de arte al que en una ocasión se le solicito que comentara la obra de Hitler sin decirle su identidad, dijo que las pinturas eran "bastante buenas" en general, sin embargo afirmó que las caricaturescas figuras humanas denotaban un fundamental "desinterés por la gente".
Curiosa y esclarecedora apreciación la de aquel experto. :shock:

















1 comentario:

  1. pues siempre se aprende algo nuevo, asi q era pintor???? hasta los mas malos tienen su lado sensible.

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